HONOR PARA EL PERÚ - LUIS BEDOYA REYES
Durante la década 1979-89, tuve el honor y privilegio de formar parte de la comitiva que acompañara al presidente fundador Luis Bedoya Reyes en sus recorridos por todo el territorio nacional. Su prédica y visión del país, adelantados para su época, transmitían esperanza en la conquista nacional de un destino mejor. “Nosotros queremos para el Perú un país de propietarios” frase que hoy -recurrentemente- escuchamos como propio a quienes precisamente combatían a Bedoya que afirmaba además: “nos oponemos a toda forma de colectivización o de asociación forzosa. Son contrarias a la dignidad y a la libertad humana.” La ubicación perfecta del socialcristianismo, reiterado como complemento en Cade ’84, en una mirada futura del Perú: “Queremos el progreso, sin violencia y sin traumas ni complejos. Condenamos el terrorismo y el narcotráfico sin tapujos ni ambigüedades. Buscamos la paz, sin dictaduras ni tiranías de arriba o de abajo. Aspiramos a una sociedad sin privilegios, solidaria con los marginados y los pobres”.
La actuación de Bedoya Reyes frente a responsabilidades nacionales: ministro de Justicia, en 1963; El mejor Alcade de Lima elegido y reelegido para los períodos 1964-66 y 1967-69; Constituyente en 1978-79, donde deja una clara lección de conducta; Candidato a la presidencia de la República, en 1980 y 1985, para luego darle estabilidad democrática al país; fundador de colectividades políticas: del Partido Demócrata Cristiano, en 1956; y del Partido Popular Cristiano, en 1966, con plena vigencia tras 42 años de su fundación; Todo ello nos muestra una figura estadista y visionaria, de singular característica democrática como parte de una legión de hombres que dejan huella humana de conducta y de acción.
Luis Bedoya Reyes, forjador de líderes generacionales, a sus 90 años nos sigue enseñando lo que significa hacer política, sin zancadillas, dejando un claro mensaje latente, tras recordar al maestro Ernesto Alayza: “… camino hacia la verdad, camino con libertad, pero camino también con transparencia y con amor: mi contrincante interno de hoy nunca dejará de ser mi hermano y entre hermanos haremos juntos el recorrido final.”
Gracias presidente Fundador, su palabra siempre será herramienta sólida en el camino por alcanzar el triunfo. Las generaciones de pepecistas sabrán aquilatar su mensaje.
Sigamos celebrando sus lúcidos 90 años.
Honor para el Perú.


